Los Mesías esperados por las diversas tradiciones espirituales del mundo

Ante la interrogante de cual será el siguiente paso evolutivo de la humanidad en su conjunto, algunos consideran que será una poderosa expansión y desarrollo exclusivamente en el mundo material, como por ejemplo la migración hacia otros sistemas planetarios físicos o el desarrollo de nuevas tecnologías de altísimo nivel. Sin embargo, tal y como se concibe la próxima venida o el regreso de los Mesías, Avatares o Salvadores en las principales tradiciones espirituales del mundo, el siguiente paso evolutivo del ser humano no esta contemplado como un fenómeno exclusivamente material, dentro del universo físico que actualmente experimenta la humanidad en su conjunto. Más bien, esta contemplado como un paso dirigido hacia adentro del propio ser humano, hacia el despertar y el desarrollo de su propia conciencia en sentido ascendente, logrando con ello una transición de la humanidad en su conjunto hacia una dimensión espiritual superior de ser, tal y como una oruga se transforma en mariposa.

Misticosofía corrobora precisamente esto. Demuestra que las enseñanzas de las principales tradiciones espirituales del mundo, no están pensadas para construir una nueva era de oro exclusivamente en el reino material humano (aunque de manera colateral estas enseñanzas logran transitoriamente manifestar precisamente eso). Sino que, más bien, están pensadas para que el ser humano finalmente logre una transmutación y ascensión colectiva, hacia las regiones espirituales más elevadas del ser.

Esto puede comprenderse mejor, cuando vemos lo que estas tradiciones piensan que sucederá cuando aparezca su esperado Mesías, Avatar  o Salvador. Veamos lo que lo que cada una de ellas afirman para, posteriormente, analizarlas en su conjunto y extraer así un mensaje completo y único:

 

   Hinduismo

Seis de los dieciocho Puranas mayores de la literatura hindú tratan sobre Vishnú. Estos textos contienen la doctrina de los ciclos cósmicos, así como también la información relacionada con  el advenimiento de Kalki Avatar, considerado la décima manifestación de Visnú al final de la actual Kali Yuga o Era Oscura.

Se explica en estos textos que, una humanidad como la nuestra evoluciona dentro de un gran periodo de tiempo llamado Maha yuga (gran edad o era) y, de acuerdo a ciertas interpretaciones, esta gran era abarca una extensión de 64.800 años. Este período de tiempo se divide, a su vez, en cuatro eras o yugas menores llamados Krita o Satya yuga (era de esplendor espiritual), con una duración de 25.920 años, Treta yuga (era en donde se pierde una cuarta parte del esplendor espiritual de Satya yuga) con una duración de 19.440 años, Dwapara yuga (era donde se pierden dos cuartas partes del esplendor espiritual de Satya yuga), con una duración de 12.960 años, y Kali yuga (era donde se pierden tres cuartas partes del esplendor espiritual de Satya yuga), con una duración de 6.480 años (otras interpretaciones calculan la duración de los yugas en un número de años mucho mayor al expuesto aquí).

Según esta visión nos aproximamos actualmente al final de la era oscura o Kali (ver Diversas profecías y cronologías en concordancia sobre los tiempos actuales), caracterizada por el olvido espiritual y el dominio del mal, los conflictos y la guerra, y donde prevalece el miedo, la ira, la angustia, la desesperación, etc. Y es precisamente al final de este período, que según una interpretación de los yugas corresponde con el año 2.000 d.C., que aparecerá Kalki Avatar (Kalki (probablemente) de kalkin, “caballo banco” y de Avatara, “descenso”, encarnación de la conciencia divina en el mundo), quien vencerá toda oposición y toda oscuridad. Será la imagen viva del hombre divino sobre la tierra, el cual vencerá a Yama, la muerte, y se enfrentará y vencerá al demonio Kali, el negro (no confundir con la diosa Kali), poniendo fin con esto a la era oscura e iniciando una nueva era de oro y luz para la humanidad.

Budismo   

En el budismo se concibe el tiempo cíclico como el ascenso y la caída de un vastísimo período de tiempo en el cual la capacidad de asimilar la Verdad crece y decrece en concordancia con dicho ciclo.

Según algunas versiones del budismo, cuando el ciclo se encuentre en su peor momento y la humanidad se haya degenerado, matizada por la guerra, el robo, la violencia, el asesinato, la mentira, la codicia, la lujuria, la concupiscencia etc., llegará Maitreya (el amigable) al mundo, considerado el quinto y último Buda que se manifestará en este ciclo de manifestación, representando el Amor universal (algunas versiones localizan la venida de Maitreya en un fututo muy distante).

Se explica, pues, que al final de los tiempos aparecerá Maitreya en el mundo, enfrentará y vencerá a Hanumanda, el equivalente tibetano del Anticristo, ministro de las fuerzas del mal y así, el mal será destruido. Tras la destrucción del mal, el budismo será renovado y durará aún mil años más. Después de lo cual, tendrá lugar el fin del mundo y los seres humanos que lo merezcan serán llevados a paraísos espirituales convirtiéndose en inmortales. Después, cuando un nuevo ciclo creativo de origen a un nuevo universo, los seres humanos que lograron en los días del fin del ciclo anterior de manifestación ascender y convertirse en inmortales, reaparecerán para convertirse en las estrellas (logos solares) del nuevo ciclo.

Judaísmo

En el judaísmo se afirma que la atmósfera que precederá a la llegada del Mesías, será un tiempo de guerras mundiales y revoluciones, epidemias, hambre y desolación, catástrofes económicas mundiales, degeneración moral, y el abandono masivo de la vida religiosa y el olvido de Dios.

Esta tradición explica que cuando llegue el Mesías en el fin de los tiempos, acabara con los enemigos de Israel y establecerá un reino de paz. Pero, logrado esto, funcionará también  como una luz enviada por Dios para poner fin a la historia y llevar a cabo una completa redención universal y restablecimiento del reino de Dios, conduciendo a la humanidad al estado paradisíaco en el cual permanecía antes de “la caída”. Se concibe que el Mesías sea un rey de la casa de David, o un sacerdote del linaje de Leví o de Aarón.

En ocasiones la figura del Mesías se muestra desdoblada: es decir, que habrá un mesías “hijo de José” y otro mesias “hijo de David”. El hijo de José, según esta visión, morirá derrotado por una figura equivalente al Anticristo cristiano, mientras que el hijo de David derrotara finalmente a dicho personaje, símbolo del mal.

   Cristianismo

Parusía (presencia) es la palabra clave en la doctrina cristiana del fin de los tiempos, o final de la historia, y alude a la Segunda Venid de Cristo al mundo.  El Anticristo será apresado por mil años y, luego, vencido definitivamente. En esta visión, Cristo regresará ya no en sacrificio, como en su primera venida sino en gloria, momento en el cual  tendrá lugar la “resurrección de los muertos” y el juicio final que separará a los justos de los malvados. Finalmente, tendrá lugar la restauración o redención de todo lo creado en Cristo mediante la resurrección y los justos serán llevados a la vida eterna.

El momento que precede a la Segunda Venida, según la visión cristiana, será “un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el principio del mundo”. Será un tiempo sometido por el gobierno del Anticristo, la guerra, el deterioro económico, el hambre, peste y plagas, el martirio de los santos, cambio climático extremo (gran tribulación), acompañado de erupciones, desequilibrio y muerte en los mares y en la tierra, etc.

Múltiples pasajes de la Biblia hablan de la Segunda Venida de Cristo al mundo y podrían separarse de la siguiente manera: 1. Los que enseñan que Cristo podía regresar en cualquier momento durante la vida de los apóstoles (Mat. 10:23, 1Tes. 4:15-17.). 2. Los que enseñan que la Segunda Venida de Cristo será sorpresiva (Mat. 24:37-51, Luc. 12:35-40, 21:34-36, 1Tes. 5:1-4, 2 Ped. 3:9-12, Ap. 3:3 y 16:15). 3. Los que enseñan que la Segunda Venida es indefinida (Mat. 16-27, 24:27, 24:36, 25 1-13,  25:31, Mar. 8:38, 13:32-37, Luc. 9:26, 12:41-48, 18:8, Jn. 14:1-3, 21:22-23, Hch. 1:11, 1Cor. 1:7-8, 15:23, 1Tel. 1:10, 2:19, Tito 2:13, 1Jn. 2:28, Pa 1:7, 11-18). 4. Los que enseñan que ciertas cosas deben cumplirse antes de su Venida (Mat. 24-29-31, Mar. 13:24-27, Luc. 21: 25-28, Hech. 3:20-21, 2Tes. 2:1-3). 5. Los que exhortan a ser pacientes hasta su Venida (Fi. 1:6-10, 1Tes. 3:13, 5:23, San. 5:7-9). 6. Los que enseñan que su Venida esta pronta o cercana (Fil.4:5, Heb. 10:37, 1Ped. 4:7, Ap. 2:25, 3:11, 22:7, 22: 10, 22:12, 22:20). 7. Un pasaje enseña que su regreso será después de mucho tiempo (Mat. 25: 14:30).

Sin embargo, más allá de estos pasajes, la interpretación de la profecía  de la Segunda Venida de Cristo al mundo puede ubicarse entre dos puntos de vista antagónicos: el teísta y el deísta. Desde el punto de vista teísta la Segunda Venida se establece a partir de hechos prodigiosos, milagrosos, afirmando por ejemplo que Cristo vendrá entre nubes con sus ángeles, etc. También en esta posición la decisión de la aparición de Cristo en el mundo depende enteramente de la voluntad de Dios y, por lo tanto, el ser humano solamente puede dedicarse a esperar sin ninguna posible intervención de su parte.

Por el otro lado, la postura deísta afirma que la religión surge del ser humano y que, por lo tanto, es desde el ser humano de donde surgirá quien produzca tal acontecimiento, es decir, la Segunda Venida de Cristo al mundo. El deísmo afirma también, que tal acontecimiento ha de significar la unificación de las religiones, y de la religión y la ciencia, por el reconocimiento de la existencia de una ley natural invariable a la cual el ser humano deberá adaptarse. Como vemos, el teísta se ajusta a la religión revelada, mientras que el deísta a la religión natural.

   Islam

El final de los tiempos es llamado en el Islam “la Hora”. Algunos de los signos de esta etapa final de la humanidad son, entre otros, que “la luna se partirá en dos, que los árabes construirán altos edificios en el desierto o que las mujeres vestirán como los hombres y los hombres como las mujeres”. También se anuncian catástrofes climáticas y la penetración al mundo de las fuerzas del inframundo, a través de unas “fisuras” de la Gran Muralla que protege nuestro mundo y se extenderán por toda la tierra, devastándola.

En el Islam se concibe que, al final de los tiempos, reaparezca Cristo en su Segunda Venida, el cual acabará con el Anticristo, que en esta tradición recibe el nombre de Dajjal (mentiroso). Además, los musulmanes esperan también la llegada de Mahdi (el bien guiado), un descendiente de Mahoma que aparecerá cuando “el corazón de los seres humanos se haya endurecido y la Tierra esté llena de maldad”.

Mahdi, el Mesías propiamente musulmán, aparecerá al final de los tiempos, “cuando el Sol salga por el Occidente”. Este personaje se caracteriza por su justicia inflexible y su rigor, aunque no será su labor juzgar, sino restablecer el sentido de lo sagrado y divino en el mundo. Su función será universal y restaurara el sentido original y auténtico de la religión.

   Toltequidad

En la tradición milenaria de Mesoamérica llamada toltequidad, se explica que desde hace 5125 años a la fecha han aparecido una serie de voceros de Quetzalcóatl (Ser Supremo),  como los mediadores entre la conciencia divina y la conciencia humana, con una periodicidad de alrededor de mil años entre una encarnación y la siguiente. El próximo retorno de Ketsalkoatl esta ubicado, en esta visión, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

El último vocero de Quetzalcóatl (947-999 d.C.) predijo su regreso a las tierras de Anáhuac y, predijo también, que al regresar destruiría al Animal Maligno y que los seres humanos podrían entonces caminar en paz.

El retorno esperado para inicios del siglo XXI se concibe como el último de un gran ciclo de 5125 años de manifestación llamado el “quinto sol”. Es por esto que en el Códice Matritense se explica: “He aquí, Nuestro Señor retorna a su origen y nosotros nos vamos con él pues lo acompañamos a donde quiera que vaya. Se va Aquel que es viento y tinieblas, pero habrá de volver, volverá a aparecer, de nuevo vendrá a visitarnos para concluir su camino en la tierra”.

Extracto de la misión de los diversos Mesías, Avatares o Salvadores de las principales tradiciones espirituales del mundo:

Kalki Avatar (hinduismo): 1. Vencerá a Yama, la muerte, 2. También vencerá al demonio Kali, el negro (no confundir con la diosa Kali)  y 3. Iniciara una nueva era de oro y luz para la humanidad.

Maitreya (budismo): 1. Vencerá a Hanumanda, símbolo del mal, 2. Propiciará una era dorada que durará mil años.

El Mesías (judaísmo): 1. Derrota a los enemigos de Israel, símbolo del mal y, en otras versiones, a un personaje equivalente al Anticristo cristiano. 2.Establecerá un reino de paz. 3. Finalmente pondrá fin a la historia y llevará a cabo una completa redención universal y restablecimiento del reino de Dios, conduciendo a la humanidad al estado paradisíaco en el cual permanecía antes de “la caída”.

Cristo (cristianismo): 1. Derrota al Anticristo. 2. Tendrá lugar la restauración o redención de todo lo creado en Cristo mediante la resurrección y los justos serán llevados a la vida eterna.

Mahdi y Cristo (Islam): 1.Cristo en su Segunda Venida, acabará con Dajjal (mentiroso). 2. El Mesías Mahdi restablecerá el sentido de lo sagrado y divino en el mundo.

Quetzalcóatl (Toltequidad): 1. En su retorno acabara con el Animal Maligno. 2. Restablecerá una era dorada en la cual los seres humanos podrán caminaran en paz.

Como vemos, los puntos en concordancia en cuanto a la misión de los Mesías, Avatares  o Salvadores en el mundo, son los siguientes:

1. Los Mesías, Avatares o Salvadores deben triunfar sobre la muerte*. Esto implica que deben despertar o recobrar en su vida como seres humanos, la conciencia eterna de su real y divino ser. Y esto es lo que significa, precisamente, triunfar sobre la muerte. Logrado esto, buscarán guiar a la humanidad en su conjunto hacia esta misma  esencia divina que compartimos todos y que, se encuentra completamente por encima y más allá del “reino de la muerte” que actualmente experimenta la humanidad en su conjunto.

* Kalki venciendo a Yama, la muerte; en el budismo Maitreya es considerado un Buda viviente. Es decir, un ser que ya ha vencido a la muerte desde antes de venir al mundo; el Mesías judío restaura el reino de Dios, retornando todo hacia el estado paradisíaco y eterno anterior a “la caída”, venciendo con ello a la muerte”; Cristo redime a la humanidad y la conduce a la vida eterna, venciendo a la muerte; Mahdi restablece el sentido original y auténtico de lo sagrado y divino en el mundo, que se encuentra más allá de la muerte; Quetzalcóatl es considerado el mediador entre la conciencia divina y la conciencia humana, por lo tanto, al participar de la propia conciencia divina, se encuentra más allá del reino de la muerte.    

2. Los Mesías, Avatares o Salvadores deben luchar y vencer al símbolo del mal*. Pero, ¿qué es esta fuerza negativa o símbolo del mal, enemigo de los Salvadores y equiparado a un personaje real en cada una de estas tradiciones? Pues bien, no es más que la suma de pensamientos forma que mantienen “dormido” al ser humano en su conjunto y atrapado exclusivamente en la región material de la existencia o “reino de la muerte”, con el consecuente olvido de su verdadera esencia divina. Pero, ¿cómo vencer este símbolo del mal? La forma es despertando a la humanidad en su conjunto, para que se des hipnotice lo suficiente del mundo material y de la poderosa atracción que experimenta hacia él y estar en posibilidad de reorientar entonces sus esfuerzos en sentido ascendente, hacia las regiones espirituales superiores de ser.

* Kalki vence al demonio Kali (no confundir con la diosa Kali); Maiteya mata a Hanumanda; el Mesías judío vence a los enemigos de Israel, símbolo del mal y, en otras versiones a un personaje equivalente al Anticristo cristiano; Cristo triunfa sobre el Anticristo; en el Islam Cristo es el encargado de acabar con Dajjal (el mentiroso); y Quetzalcóatl destruye al Animal Maligno.    

3. Los Mesías, Salvadores o Avatares deben propiciar, finalmente, una nueva era de oro*.  Es decir que, una vez logrados los dos pasos anteriores, vencer personalmente la muerte y vencer al símbolo del mal en el mundo, deben propiciar también un período de tiempo ideal, para que la humanidad pueda ajustarse al nuevo objetivo espiritual que debe lograr y avanzar entonces cómodamente, en su proceso ascendente hacia las regiones espirituales elevadas de ser, y hasta su verdadera esencia divina.

Pero tómese en cuenta también, que los Salvadores que aparecieron en siglos o milenios pasados en todas las tradiciones espirituales del mundo, sabían que no era el momento para una ascensión colectiva del ser humano (el fin del tiempo). Y sabían también, que la era de oro que propiciaban en su momento sería local y temporal, para luego decaer nuevamente en concordancia con la ley de los ciclos en la oscuridad e ignorancia para, posteriormente, reaparecer una vez más otra era de oro en un futuro distante. Es por ello que prometían volver nuevamente: Cristo, por ejemplo, promete regresar en una segunda y última venida. Buda predice que la enseñanza será nuevamente dada en América dos mil quinientos años después de su ingreso en el nirvana fina. Y Quetzalcóatl por su parte, también promete regresar.

Pero lo que es de vital importancia comprender, es que los Salvadores que esperan actualmente las diversas tradiciones espirituales del mundo, lo conciben como el último y culminante. Es decir, como un personaje que viene a realizar una restauración o redención definitiva y total, poniendo fin a la historia y logrando con ello una ascensión colectiva del ser humano sin la necesidad de ningún otro ciclo posterior.

Para comprender aún mejor lo explicado, tómese en cuenta, por ejemplo, que Maitreya es considerado el quinto y último Buda de este período de manifestación. El Mesías esperado por los judíos viene a realizar una completa restauración y restablecimiento del reino de Dios, destruyendo la historia y redimiendo a la humanidad al estado paradisíaco original, antes de “la caída”.  Por su parte, Cristo viene  a poner fin al tiempo y a redimir a la vida eterna a aquellos que lo merecen. Por su parte el Mahdi del Islam, restablecerá no un sentido material, sino un sentido sagrado en el mundo, que se refiere a nuestra verdadera esencia divina. Finalmente, del quinto y último paso de Quetzalcóatl se afirma que “… de nuevo vendrá a visitarnos para concluir su camino en la tierra”. Todos estos mensajes apuntan no hacia el fin de un ciclo e inicio de otro ciclo en el mundo. Sino, más bien, hacia un fin último y determinante en el cual la humanidad deberá realizar los esfuerzos necesarios para ascender colectivamente, hacia las regiones espirituales elevadas de ser en un plazo de tiempo record,  y concebido por algunas tradiciones como “el milenio”.

* Kalki termina con la era oscura e inicia una era de oro; Maitreya logra que el budismo sea renovado y dure aún mil años más, para luego venir el fin del mundo; El Mésias judío establecerá un reino de paz; En el cristianismo, el Anticristo será apresado por mil años y, luego, vencido definitivamente; Mahdi restablece el sentido de lo sagrado y divino en el mundo, propiciando una era dorada; y Quetzalcóatl promete que, una vez que sea eliminado el Animal Maligno, el ser humano podrá caminar en paz.  

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